Según relata el autor de Cenicienta, el primer milagro que le concedió su hada madrina, fue el mejor vestido de la comarca para asistir al baile del Príncipe. Con ello la humilde muchachita se convirtió en la más distinguida y relevante doncella del país.

Con su vestido de noche, comenzaron a realizarse los sueños de Cenicienta. Y es que ella, como todas las mujeres, vio en su hermoso traje de noche algo más que una aspiración muy íntima: el medio de deslumbrar, de escapar de los vestidos mediocres y de hacer realidad lo que parecía fantasía.

El vestido de noche puede realzar la belleza de cualquier mujer y agregar además distinción y elegancia: ¡clase!

No obstante eso, dado que las oportunidades de adquirir trajes de noche no abundan por lo costosos que resultan, es recomendable seguir ciertas recomendaciones prácticas a la hora de seleccionar uno, entre ellas:

Flexibilidad en el diseño. Debe comprar un modelo que pueda usarse por varias temporadas. Por tanto, piense en uno que sea más clásico que novedoso.

Sencillez en la línea. Lo sencillo llega a ser elegante con más facilidad que lo rebuscado. Ahora bien, el vestido de noche depende de una serie de detalles secundarios que lo complementan y que son de gran importancia, tales como las joyas, el bolso y los zapatos.

El tejido. Es tan importante (o más) que el diseño del traje. Es lo que realmente le da categoría a la prenda.

Además, toda mujer debe tener muy presente la importancia de los siguientes complementos de la elegancia:

• Los pañuelos de cabeza, de bolsillo, cinturones, chaquetas, etc., que introducen notas de color y de textura.

• Los guantes, de color entero y superficie suave y sensual, son indispensables en un vestuario elegante. Combínelos siempre con el bolso y los zapatos.

• Los bolsos constituyen un accesorio muy práctico para la mujer. En ellos puede guardar la billetera, los cosméticos, las tarjetas de crédito, la agenda, el bolígrafo, etc. De su orden depende que todo esté fácilmente localizable y que su bolso sea su auxiliar, no una jungla impenetrable de accesorios. El bolso debe tener un broche seguro pero fácil de abrir, sus líneas de diseño deben ser modernas, pero dentro del gusto clásico.

• Las joyas.
Para éstas son válidas las mismas reglas de elegancia que para el resto de los accesorios. De nada vale que el precio de las joyas sea muy costoso si su apariencia es extravagante, lo cual le abarata el aspecto.

La alhaja de diseño audaz sólo es recomendable cuando proviene de marcas muy exclusivas de joyeros, pues solamente éstos dominan la extravagancia en la joyería sin dar imágenes de mal gusto en sus piezas. Las alhajas son sin duda muy personales y su estilo juega mucho con el de la mujer que las lleva, y por supuesto con el resto de los accesorios y el vestido. A grandes rasgos se puede señalar que:

Las sortijas, si son grandes, se ven muy bien en dedos largos y delgados. Si son pequeñas son ideales en los dedos cortos.

Los pendientes deben ser de tamaño moderado e integrarse al peinado… ser como parte de él.

Los collares realzan los rostros y los cuellos. Los de perlas siguen siendo muy clásicos y elegantes. En los cuellos largos se ven bien los collares de piezas grandes y coloridas, de varias vueltas, y en los cortos y gruesos, lucen mejor los collares estrechos, y siempre de una sola vuelta.

 

 

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