Los muslos son una parte llamativa en el cuerpo femenino principalmente a la hora de lucir minifaldas, shorts o un bikini.

Sin embargo, muchas mujeres no desean lucir sus muslos, ya que se quejan de tenerlos gruesos.

En este sentido, existen varios trucos y consejos de belleza para afinarlos y mejorar su aspecto. A continuación algunos de ellos:

Usar una vestimenta adecuada. Cuando se tienen los muslos gordos, se recomienda optar por faldas ligeras, con vuelo, de materiales favorecedores, por ejemplo, el crepé de lana o de seda: desvían la atención de sus muslos.

Preferir colores neutros. Para dar la impresión de una silueta delgada, con muslos finos, use faldas de color azul marino o negro, lisas o con estampados discretos, que no pidan a gritos que se les preste atención. Evite las telas a cuadros, con estampados grandes o rayas horizontales.

Bajar de peso. Es necesario comenzar por consumir alimentos que contengan pocas grasas por ejemplo, vegetales, pechuga de pollo y pan de grano integral, sin mantequilla y evitar los alimentos fritos, los postres y dulces, las carnes grasosas y los aderezos para ensaladas con muchas calorías.

Realizar ejercicios aeróbicos. El mejor camino para quemar la mayor parte de la grasa es hacer entre 20 y 60 minutos de ejercicios aeróbicos.

En otras palabras, una actividad que aumente el ritmo de su respiración y su corazón -por ejemplo, caminar velozmente, andar en bicicleta, hacer aeróbicos con escalón o correr- mínimamente tres veces por semana.

Hacer pesas. La mejor manera de mejorar el aspecto de los muslos gruesos es combinar el ejercicio aeróbico con el entrenamiento de resistencia. El ejercicio aeróbico quema la grasa, mientras que una rutina de resistencia mejora la fuerza muscular: afirma los muslos y desaparece la flacidez. Prepare un plan que incluya ambos tipos de ejercicio, y habrá emprendido el camino para obtener unos muslos más delgados y bien formados.

Si tiene acceso a un gimnasio, trabaje sus muslos en una plancha de presión o un aparato de extensión para piernas. En caso de que no lo tenga, se recomienda ejercicios de elevación de las piernas o semisentadillas.

Para practicar los de elevación de las piernas, recuéstese de lado con las piernas estiradas. Descanse su cabeza sobre su brazo estirado o sujétela con la mano con el brazo doblado. Eleve lentamente la pierna, que quede arriba a unos 30 o 35 centímetros del piso, 10 o 12 veces. Recuerde que debe exhalar cuando eleve su pierna e inhalar mientras la baja. Repita tres veces con cada pierna, cuando menos tres veces por semana.

Para las medias sentadillas, póngase de pie, de lado junto a la mesa de la cocina o una silla, con los pies separados a una distancia aproximadamente igual a la que existe entre sus hombros. Sujetándose de la mesa o la silla con una mano, agáchese lentamente hasta que sus rodillas dobladas hayan formado un ángulo de 90 grados. Mantenga la espalda recta y los hombros y las rodillas en línea sobre los dedos de los pies. Después vuelva a estirarse.

Utilice la mesa o la silla únicamente para equilibrarse y deje que sus piernas sean las que trabajen. Repita de 10 a 12 veces, tres veces por semana.

 

 

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