Consejos de belleza para después de la playa¡Qué rico!  Llegó el verano y queremos ir a una piscina o playa para nadar y broncearos con el sol. 

Sin embargo, si no nos protegemos adecuadamente nuestro organismo puede recibir los efectos agresivos de los rayos solares lo que causa enrojecimiento y la quemadura a nivel de la epidermis sin contar que esta exposición acelera el envejecimiento prematuro de la piel.

Igualmente, es importante saber que, a pesar que el agua del mar tiene acciones muy beneficiosas para el organismo gracias a la riqueza en oligoelementos que forman su composición, al secarse sobre la piel y permanecer prolongadamente sobre ella,  la deseca o deshidrata debido a la sal que contiene.

El roce de la arena puede producir, también, una leve irritación que será más intensa si se tiene la piel sensible o atópica.

Las aguas de las piscinas son tratadas químicamente para mantener su limpieza, pureza y ausencia de microorganismos peligrosos para la salud y así permitan poder bañarse con seguridad, pero también quedan sus restos sobre nuestra piel.

A esto hay que sumarle que las duchas y los lavapiés son causa frecuente de la aparición de pie de atleta si se camina descalzo.

Entonces, surge la siguiente pregunta ¿Qué podemos hacer para evitar esta situación? 

Consejos para lograr recuperar el equilibrio de la piel

Es importante,  después de regresar de la playa o de la piscina, dedicar unos minutos a nuestro cuerpo para compensar esas agresiones recibidas.

Lo primero que se debe hacer es darse una ducha con agua templada y un gel suave débilmente detersivo, para eliminar los residuos que han quedado depositados sobre la piel.

Después, es necesario la aplicación generosa de un producto de cuidado específico post solar, es decir, un aftersun. Lo que les caracteriza es que están formulados específicamente para compensar los efectos de la radiación solar, más allá de la simple hidratación. Para ello incluyen componentes con acciones concretas que la piel necesita como son:

  • El bisabolol y el extracto de avena, calmantes del eritema.
  • La caléndula: descongestiva y antiinflamatoria.
  • Las vitaminas A, C y el tocoferol: antioxidantes para evitar los radicales libres.
  • Aceites vegetales y alantoína: emolientes.
  • Áloe vera: cicatrizantes.
  • Mentol: refrescante.
  • Pantenol: hidratante.
  • Betaglucanos: protectores inmunológicos.
  • Aguas termales: calmantes.

Cuidados según el área

La piel Es muy importante que esté bien hidratada antes y después de tomar el sol para que pueda resistir sus acciones. Por eso es imprescindible aplicar durante todo el verano ricas lociones y cremas corporales con alta concentración de activos hidratantes y emolientes. Con ellas, además podrás prolongar la duración y belleza del bronceado al evitar la descamación incontrolada y desigual.

El cabello Hay que lavarlo con un champú muy suave de uso frecuente para que no lo deslipidice en exceso, eliminando así el salitre, el cloro y la arena; a continuación hay que aplicar un acondicionador o un bálsamo reparador para después del sol para que restaure la integridad de su cutícula dañada por la acción de los rayos solares que lo resecan volviéndolo frágil, quebradizo, encrespado y sin brillo.

El cabello teñido es aún más vulnerable por eso nunca se debería bajar a la playa sin haber aplicado previamente un spray protector y ponerse un sombrero que lo cubra. Además los protectores capilares evitarán que el pelo teñido o con mechas se ponga de color verdoso, reacción que se debe al contacto con el cobre del tratamiento del agua de la piscina. La aplicación frecuente de serums reparadores y de mascarillas capilares nutritivas, dejando que actúen un tiempo suficiente antes de su aclarado, devolverá al cabello su brillo, suavidad y flexibilidad.

El rostro Necesita una limpieza adecuada para eliminar la suciedad y restos de productos aplicados, seguida de una buena crema intensamente hidratante así como una mascarilla facial hidratante semanal. No es momento de tratamientos agresivos, peelings químicos, procedimientos con láser ni despigmentantes; por el contrario, lo que necesita la piel del rostro es hidratación y protección.

Los labios requieren estar bien hidratados.  Para ello, se recomienda la aplicación de bálsamos labiales de calidad.  Incluso, si le gusta lo natural, puede aplicar también varias gotas de aceite de oliva o miel.

Los pies Después de ir a la playa o la piscina puede que los pies, especialmente los talones, se resequen. Se aconseja la aplicación de cremas reparadoras que eviten la formación de grietas.

La rehidratación es importante

Es el momento de rehidratarse también por dentro bebiendo agua y zumos naturales en abundancia, y comiendo frutas frescas, ensaladas y verduras de temporada que aportan sustancias antioxidantes (licopenos y los carotenos), y que a su vez tienen un escaso aporte calórico para combatir los rigores veraniegos y proporcionar al organismo lo que necesita.

 

 

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