fumar enemigo de la pielLa buena notiicia es que uno de cada tres fumadores está intentando dejarlo y es que, cada vez,  hay menos hombres que fuman pero, lo negativo, es que la cantidad se mantiene entre las mujeres.

El miedo a ganar peso es uno de los motivos por los cuales nos cuesta más tomar la decisión. Sin embargo, dejar de fumar es la mejor inversión para salud y belleza especialmente de la piel.

Los efectos del tabaco en la piel

Es importante observar que el colágeno, uno de los principales elementos que mantienen nuestra piel hermosa y juvenil, se va degradando de manera natural a medida que nos hacemos mayores, lo que origina la formación de arrugas.  Al fumar, ese colágeno se va perdiendo de una forma más rápida de allí que las mujeres que fumen se ven más envejecidas que aquellas que no lo hacen.

Los efectos provocados por el cigarrillo producen la afectación en forma precoz de la pie! expuesta ai sol, por ejemplo la de la cara, pero también de las zonas no expuestas. Según expertos, el número de paquetes de tabaco consumidos al día, así como los años de adicción, se correlacionan con el grado de envejecimiento prematuro de la piel no facial.

Después de leer esto, puede que te digas: “Voy a dejar de fumar ya”, pero puede que a la vez te preguntes: ¿Qué hago si engordo?  A continuación algunos trucos para que puedas dejar de fumar sin aumentar de peso.

Trucos para mantener el peso al dejar de fumar

Algunos estudios y la realidad del día a día ratifican que sí, que cuando se deja de fumar se puede llegar a ganar de 2 a 5 kilos. Pero… ¿por qué se engorda?, y ¿puede evitarse?

Necesitas calmar la ansiedad. En primer lugar, se engorda porque se suelen aplacarlas ganas de fumar picando, con lo que se acaba comiendo más y alimentos que normalmente son calóricos. El truco está en “engañar” al estómago con productos menos calóricos: chicles, caramelos sin azúcar, o simplemente agua, zumos naturales o infusiones.

No quemas tantas calorías. Al fumar el organismo gasta alrededor de 250 calorías diarias para eliminar las sustancias toxicas del tabaco. Por este motivo, cuando lo dejas, el cuerpo consume menos energía. Además, la nicotina aumenta el azúcar en sangre, por lo que al abandonar el hábito quizá te sientas débil y hambrienta a media mañana. Para evitar comer en exceso y entre horas, una buena idea es aumentar el número de comidas diarias, reduciendo la cantidad de cada una.

Recuperas el olor y el sabor. También hay que tener en cuenta que tras abandonar el tabaco se recupera notablemente el sentido del gusto y del olfato, por lo que la comida parece mucho más sabrosa. Para compensar ese apetito “extra”, una buena opción es tomar alimentos saciantes como las verduras, pero eso no quiere decir que te pongas a dieta ya que tu ansiedad se multiplicaría por dos. Lo mejor es tomarse las cosas con calma y no fijarse metas difíciles de cumplir y, si ganas algún kilo, no pasa nada: seguro que la inversión en tu salud supera con creces esos kilos extra que seguro que perderás si te cuidas un poco.

Se debe procurar

* Comer 5 veces al día para evitar picar entre horas. Eso sí, modera las cantidades.

* Tomar zumos de fruta naturales, ricos en vitamina C, y mucha agua.

* Hacer ejercicio. Abre tus pulmones y calma la ansiedad.

* Si sientes la necesidad de encender un cigarrillo, cuenta 5 minutos de reloj y recuerda por qué quieres dejar de fumar.

* Buscarte un sustituto de bajo contenido calórico, como chicles o caramelos sin azúcar.

Se debe evitar

* El café y alcohol los primeros días. Sustituyelos por zumos e infusiones.

* Las situaciones estresantes y las discusiones.

* Sentarte en tu sillón favorito después de comer. Cambia tus rutinas y aprovecha para salir a caminar.

* Las situaciones aburridas. Si ocupas la mente no pensarás en el tabaco.

Otros consejos y recomendaciones

Si fumas más de medio paquete al día o si lo haces en la primera media hora después de levantarte de la cama, tienes una dependencia importante de la nicotina y es probable que necesites algo más que fuerza de voluntad para dejarlo.

La opción más eficaz es la terapia sustitutiva con nicotina, en la que se reemplaza la nicotina de los cigarrillos mediante el uso de chicles, caramelos, parches o el famoso cigarrillo electrónico, que también puede contener nicotina. De esta manera, se consigue mitigar los síntomas de abstinencia y puedes ir reduciendo progresivamente la dosis durante el tratamiento, que dura de 8 a 12 semanas. La gran ventaja es que se presenta en varias opciones:

Los chicles y caramelos con nicotina son prácticos de llevar encima y pueden tomarse únicamente cuando tienes ansiedad por fumar, pero también provocan irritación de garganta, por lo que no conviene abusar.

Los parches que liberan nicotina a través de la piel son idóneos si no quieres estar pendiente del tratamiento. Dispones de diferentes -mL dosis para ir reduciendo la nicotina conforme vayan pasando los días.

 

 

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