La piel sana rebosa una energía vibrante. Es radiante, suave y elástica, y también presenta un ligero rubor por la inmejorable circulación sanguínea. Los antioxidantes trabajan a pleno rendimiento, las hormonas están equilibradas y el estrés se encuentra bajo control. Las glándulas sebáceas y sudoríparas hidratan la piel de forma eficiente, lo que mantiene el manto ácido natural de la piel.

La piel sana y de aspecto juvenil experimenta un estado constante de renovación, regenerando y eliminando las células cutáneas en una especie de danza interna. Cada célula de tu cuerpo se comunica y trabaja en armonía. Es sinergia en movimiento.

Este magnífico y delicado equilibrio es, en realidad, el modo en el que reacciona tu piel, y puedes ponerlo en peligro muy fácilmente. A veces, simplemente no nos damos cuenta de que nuestras actividades rutinarias están dañando nuestra piel.

A continuación algunas recomendaciones, consejos y trucos de belleza para mantener la piel sana y hermosa:

Reducir el estrés
Cuando uno se enfrenta a un estrés excesivo, el cuerpo tiende a desviar de forma natural una cantidad extra de sangre nutritiva a los órganos internos. Esto forma parte de la respuesta del tipo «lucha o huida», que es una medida auténticamente preventiva para el corazón, los ríñones y el hígado.

Sin embargo, este fenómeno priva a la piel de su suministro de sangre y causa estragos en el aspecto. El estrés también puede deprimir el sistema inmunológico, lo que provoca que la piel sea presa fácil para los virus que causan los herpes y otras dolencias.

Para proteger y devolver el equilibrio a la piel, necesitas controlar el estrés. Para ello, se debe meditar, respirar profundamente, bailar o hacer lo que sea necesario para relajarse y vigorizarse. De esta manera, se calmarán las hormonas y se descubrirá un cambio enorme en el estado del cutis, en particular en lo que se refiere al problema del acné.

Comer correctamente
Una dieta variada de alimentos integrales biológicos, con un equilibrio de proteínas, hidratos de carbono, grasas monoinsaturadas y antioxidantes naturales proporciona todos los nutrientes necesarios para generar una piel sana.

Se necesita las proteínas para el crecimiento y la regeneración de la piel; y el suministro de antioxidantes, para evitar el daño de los radicales libres. Sin embargo, también se puede beneficiar a la piel reduciendo la ingestión de grasas saturadas animales y evitando los ingredientes artificiales y las sustancias químicas contaminantes.

Practicar la protección solar

Aunque el sol produce vitamina D para el organismo, se necesita tener mucho cuidado en lo que se refiere a la exposición a los rayos solares. Probablemente, muchas de las arrugas de la cara y noventa por ciento de todos los cánceres de piel se deban al daño producido por el sol; el llamado «fotoenvejecimiento».

Para reducir al mínimo el daño causado por el sol, se debe evitar exponerse directamente a los rayos solares cuando son más intensos —entre las diez de la mañana y las tres de la tarde— y cuando se salga de casa, independientemente de la hora o de la intensidad del sol, se debe usar siempre un filtro con un factor de protección solar SPF 15 o más. Es mejor aplicar el filtro solar de veinte a treinta minutos antes de salir y volverlo a aplicar varias veces al día.

Para lograr que el producto sea más efectivo, se debe buscar en la etiqueta el ingrediente Parsol 1789 (conocido también como «avobenzona») para protegerse de la radiación ultravioleta A (UVA) de onda relativamente larga, y minerales naturales como el dióxido de titanio y el óxido de cinc para protegerte de la radiación ultravioleta B (UVB) de onda relativamente corta. Se dice que el óxido de cinc micronizado, versión muy pura del óxido de cinc, ofrece protección para estas dos clases de rayos.

Dejar de fumar
Se debe consultar con un terapeuta o con un hipnotizador o tomar otras medidas con el fin de dejar de fumar. Esto se debe hacer no sólo por la salud general sino también porque fumar ocasiona un enorme perjuicio a la piel (aunque el daño producido por el sol es el mayor de todos).

Fumar es perjudicial por dos razones. En primer lugar, los movimientos faciales constantes producen marcas. En segundo lugar, la acumulación de alquitrán reduce el diámetro de los vasos sanguíneos que nutren la piel. El resultado es que la piel no se recupera tan bien de las lesiones como cuando, por ejemplo, están ocasionadas por el sol, aun siendo éstas las lesiones más perjudiciales de todas.

Bañarse en humedad
El agua es el humectante más barato y eficaz, así que se debe tomar abundantemente. El agua, una vez ingerida, oxigena y optimiza el metabolismo de todo el cuerpo; en particular del cerebro, del hígado y de los ríñones. También hace trabajar las funciones de evacuación de forma óptima. El agua es absolutamente fundamental para una hidratación apropiada porque mantiene la piel húmeda, flexible, suave y limpia.

Beber cada día ocho vasos de agua purificada (embotellada) o de agua filtrada (mediante un accesorio en el grifo) y, desde luego, ningún otro líquido la puede sustituir. Si el agua que se bebe está tratada con cloro, poner un filtro en el grifo de la ducha para que no se absorba cloroformo (triclorometano) en los pulmones y en la piel.

Hacer ejercicio físico y descansar
El ejercicio beneficia la piel al aumentar la circulación de la sangre, que a su vez nutre las células de la piel y ayuda a eliminar las toxinas, a controlar el estrés y a favorecer un sueño reparador. Y hablando de sueño, tal vez éste sea el momento de inactividad, pero es cuando la piel —y todo el cuerpo— está ocupado regenerando, renovando y restableciendo los tejidos.

 

 

Deja un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...