Es una de las cirugías estéticas más demandadas tanto por hombres como por mujeres y que tiene, como objetivo, destruir los depósitos de grasa localizados en zonas específicas del cuerpo como el abdomen, muslos, nalgas, brazos, cuello, cintura, caderas, mejillas, cuello, rodillas, tobillos y pantorrilla.

Desde que se usó por primera vez en la década de los años 70, se ha transformado, depurado y diversificado. En la actualidad, existen diferentes técnicas de liposucción como la lipoescultura láser, la seca, la húmeda, la superhúmeda, la tumescente, por potencia, por motor eléctrico, por aire comprimido, la liposelección o la ultrasónica

La técnica más frecuente es la tumescente que consiste en inyectar una gran cantidad de líquido (compuesto principalmente por lidocaína, un anestésico local, y epinefrina) para que los compartimientos de grasa se hinchen y endurezcan y así poder extraer la grasa de forma suave.

Es importante saber que la liposucción no es un método de adelgazamiento rápido y permanente. Si una persona piensa que, gracias a ella, podrá tener un cuerpo nuevo de un día para otro, está equivocado. Es decir, si la persona después de una liposucción no mantiene una dieta equilibrada ni practica un régimen de ejercicio, lo más probable es que engorde nuevamente.

Tampoco es una buena técnica si se tiene:

  • Escasa elasticidad cutánea
  • Presencia de grandes estrías y flacidez de la piel, ya que el resultado final no sería estéticamente correcto.
  • Enfermedades del corazón, hígado, riñón, alteraciones de coagulación o hipertensión arterial.
  • Alergia a la lidocaína ni los que estén tomando medicación anticoagulante;

Por ello, sería conveniente pensar dos veces la conveniencia de utilizar esta técnica. Si tiene problemas en cuánto a grasa localizada en alguna área del cuerpo, puede recurrir a algunas medidas económicas y bastante efectivas para su reducción como son:

No usar ropas muy ajustadas ni fajas elásticas. La ropa apretada dificulta la circulación sanguínea haciendo que aparezcan más fácilmente depósitos de grasa.

Evitar cruzar las piernas al estar sentada. Esta acción también obstaculiza la circulación, lo que propicia la aparición de nódulos de grasa en las áreas de la cadera y los muslos.

Masajear las zonas en las que se acumule mayor cantidad de grasa con un guante de crin mediante suaves movimientos circulares. De esta manera se favorece la circulación de la sangre dificultando que la grasa se deposite debajo de la piel.

Olvidar el café y el tabaco, ya que perjudican la circulación sanguínea.

Si después de considerarlo decide que desea realizarse una liposucción, es importante que se sepa que la operación suele durar de una a dos horas, según la zona a tratar. Las incisiones son mínimas, por lo que las posibles cicatrices serán muy pequeñas (de 3-4 milímetros) y tenderán a borrarse con el paso de los meses.

Tras la intervención, se produce una inflamación regional que irá disminuyendo progresivamente en 3-4 semanas. Es necesario realizarse masajes diarios para bajar la hinchazón y hacer desaparecer los hematomas.

Durante los primeros meses se recomienda evitar el sol, ducharse en lugar bañarse y no realizar deporte hasta tres semanas después.

Conviene recordar que, como intervención quirúrgica que es, la liposucción conlleva riesgos, tanto estéticos (ondulaciones, déficit de contomo, decoloración de la piel, hundimientos, asimetrías), como médicos (embolismo graso, tromboflebitis y tromboembolismo pulmonar, infección, inflamación, hematoma, lesión tisular, pérdida de sangre, deshidratación…).

Todos estos problemas pueden ser evitados acudiendo a un profesional acreditado y asegurándonos de que la clínica a la que se acude cuenta con todos los permisos para realizar este tipo de intervenciones.

 

 

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