A medida que envejecemos el colágeno de la piel altera su estructura y disminuye su producción y cantidad, lo que se traduce en una piel caída, permitiendo la aparición de las arrugas

Las principales arrugas que denotan edad en la mitad inferior del rostro son los surcos nasogenianos, que van de la nariz al ángulo de la boca, y los surcos en marioneta, que caen desde los ángulos de la boca hacia el mentón.

Sin embargo, en la actualidad se han desarrollado técnicas que permiten rellenar, desde dentro hacia fuera, estos defectos con un efecto espectacular, inmediato, poco doloroso y seguro, mejorando y retrocediendo el tiempo en lo que a nuestra imagen se refiere.

Estos tratamientos no quirúrgicos consisten en la puesta de una inyección a nivel de la dermis o tejido subcutáneo que contiene sustancias llamadas Biopolímeros, que son componentes biocompatibles, similares en textura y elasticidad al tejido conectivo de nuestro organismo.

Algunos son de origen biológico y otros artificiales, también los podemos diferenciar en reabsorbibles – porque el cuerpo los reabsorbe en cierto periodo de tiempo -como el colágeno (autólogo o bovino), ácido hialurónico (de origen animal o de síntesis), grasa autóloga (propia) o el ácido poliláctico; y los no reabsorbibles – se quedan indefinidamente – entre los cuales están el metacrilato, acrilamidas y polialquilimidas y la silicona líquida.

La mayoría de los dermatólogos y médicos plásticos consideran mejor trabajar con ácido hialurónico a la hora de realizar los rellenos, puesto que se trata de un producto que nuestro cuerpo produce de manera natural, y que se encuentra en la dermis como tejido de sostén, dándole volumen y firmeza a la piel.

En otras palabras, actúa como una esponja que retiene agua, y de esta manera volumiza el tejido. Hoy en día se cultiva, y no es de origen animal. Es muy seguro y no produce alergias, por lo que no se necesitan pruebas previas.

Además es reabsorbible, lo que evitará marcas y deformaciones. Por lo general su duración es de seis a ocho meses, y al mismo tiempo que rellena, estimula la producción de nuevo colágeno, por lo que, cada vez que se reaplique, durará más tiempo.

Después del tratamiento, y dependiendo de la reacción de la piel, el paciente puede experimentar enrojecimiento del área, hinchazón o sensibilidad transitoria, ya sea de un par de horas, o puede desaparecer en uno o dos días. Todos estos síntomas son absolutamente normales.

Los rellenos también son aplicados en otros tipos de arrugas, líneas o surcos a nivel facial, además sirven para moldear el contorno de la cara y líneas en cuello.

Se pueden utilizar en cualquier parte del cuerpo o en cualquier depresión en la piel que queramos nivelar, como por ejemplo, en cicatrices deprimidas o contornos levemente irregulares. Además, para ciertos tipos de labios, el resultado es fenomenal.

Sin embargo, es contraindicado en las personas que se hayan realizado una intervención quirúrgica en la zona a tratar o cercana a ella, que tengan infección o inflamación en la piel cercana al área, personas alérgicas al producto o a la anestesia, o en personas que cicatrizan con queloides,

Por esta razón se recomienda siempre acudir a personal idóneo en la Medicina Estética o Cirugía Plástica, pues la efectividad, seguridad y satisfacción son los objetivos principales en cualquier tratamiento.

 

 

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