El vitiligo es una enfermedad, benigna y no contagiosa, que afecta aproximadamente al uno por ciento de la población mundial. Usualmente se presenta antes de los 20 años o después de los 50 años.

El vitiligo surge cuando existe una desaparición de los melanocitos en determinadas zonas de la piel tras lo cual surge una o varias máculas blancas en esas áreas que, lentamente, van aumentando de tamaño, forma y distribución.

Estas máculas se localizan, con mayor frecuencia, en la cara, el cuello, los párpados, los pliegues (axilas e ingles) y las articulaciones (dorso de las manos, codos, rodillas, tobillos) y pueden ser de carácter:

  • Focal: Una o varias máculas en localizaciones concretas.
  • Segmentario: Una o varias manchas en una banda a un lado del cuerpo.
  • Generalizado: Distribución difusa de las manchas en todo el cuerpo.
  • Acrofacial: Alrededor de la boca y.en los extremos de los dedos de manos y pies.
  • Universal: Se extiende en casi toda la superficie corporal dejando pocas zonas con pigmentación normal.

Su origen es aún desconocido, pero se considera varias teorías como las siguientes:

  • Autoinmunitaria: Los melanocitos son destruidos por un mecanismo inmunitario en el que los linfocitos han sido activados por algún factor.
  • Autodestrucción: Durante la formación de melanina, se producen metabolitos tóxicos que no pueden ser eliminados.
  • Neural: Los melanocitos son inhibidos o destruidos por mediadores neuroquímicos producidos en las terminaciones nerviosas.
  • Bioquímica: Defecto en la actividad de una enzima que bloquea la producción de L-tirosina (precursora de la melanina) a partir de la fenilalanina.

El vitiligo puede tener grandes repercusiones en el aspecto psicológico (complejos, fobia social, depresión, etc.) principalmente cuando las lesiones se encuentran en zonas muy visibles como el rostro y las manos.

De allí que muchas personas procuren algún tratamiento estético o remedios caseros y naturales para esconder, disimular o hasta, si es posible, reducir las lesiones.

 

Remedios caseros

Remedio casero para el vitiligo #1: Triturar 50 gramos de semillas de rábano y mezclar con 60 ml de vinagre hasta lograr una pasta suave. Aplicar ésta en las áreas afectadas de la piel. Dejar puesta por 15 minutos y luego lavar. Repetir este remedio de forma constante a diario, por lo menos, durante seis meses.

Remedio casero para el vitiligo #2: Extraer el jugo de 5 limones y luego adicionar 1 cucharadita de hojas de albahaca machacadas.  Mezclar hasta obtener una pasta y aplicar sobre las zonas afectadas de la piel.  Dejar puesta por 15 minutos. Lavar con agua tibia y seque. Repetir todos los días por 6 meses para ver la repigmentación de la piel.

Remedio casero para el vitiligo #3: Mezclar 250 ml de aceite de mostaza orgánicos con 5 cucharaditas de cúrcuma en polvo.  Aplicar a las áreas afectadas de la piel y dejar allí durante 20 minutos. Pasado ese tiempo, lavar y secar. Repetir este remedio, por lo menos, dos veces al día por 6 meses como mínimo.

Remedio casero para el vitiligo #4: Extraer el contenido de una cápsula de aceite de onagra y aplicar sobre la zona afectada mediante suaves masajes.  Realizar este remedio a diario, como mínimo, 6 meses.

Remedio casero para el vitiligo #5: Moler 1 cucharada de pimienta negra hasta que quede reducida a polvo y mezclar con el zumo de 1/2 limón hasta lograr un pasta que se aplicará sobre la piel afectada.  Realizarlo todos los días por 6 meses como mínimo para poder ver los primeros resultados.

Conoce más remedios caseros y naturales para el vitiligo

 

Tratamientos cosmético para el vitiligo

Los tratamientos para el vitiligo procuran, en la mayoría de los casos, conseguir la repigmentación de las zonas despigmentadas.

Para ese fin, es necesario consultar con un dermatólogo quien presentará diversos tratamientos terapéuticos dependiendo de la edad de la persona con vitiligo, la extensión de las lesiones, otras patologías y circunstancias.

Entre dichos tratamientos se incluyen:

  • Corticoides tópicos
  • Inmunomoduladores tópicos derivados de la vitamina D
  • Fototerapia
  • Fototerapia acompañada de fotosensibilizadores (psoralenos),
  • Fotoquimioterapia
  • Láser
  • Antioxidantes
  • Ingesta de aminoácidos
  • Inmunomoduladores por vía oral
  • Técnicas quirúrgicas de injertos epidérmicos del propio paciente
  • Trasplantes de cultivos de melanocitos y queratinocitos para tratamientos de zonas selectivas no muy extensas.

Es importante observar que estos tratamientos son largos y los resultados variables según el tipo de piel de cada paciente.

 

Cosmetología correctiva para el vitíligo

Si la persona con vitíligo aún no se ha decidido aplicar alguna de las técnicas arriba mencionadas, puede acudir a la cosmética correctora la cual es una buena opción para disimular las manchas.

Para tal fin se puede emplear autobronceadores a base de DHA (dihidroxiacetona) que, en contacto con la queratina de la capa córnea, produce una reacción de Maillard apareciendo melanoidinas de color marrón anaranjado con un aspecto muy natural.

Es necesario observar que no se estimula la melanina, sino una coloración de la capa superior de la epidermis que va desapareciendo a medida que ésta se va renovando. Por esa razón, su tiempo de duración es de cuatro a seis días y se requiera renovar la aplicación. Los mejores resultados se obtienen luego de una exfoliación para eliminar células muertas.

También resultan muy adecuados los maquillajes correctores de conocidas marcas dermofarmacéuticas expertas en pieles con problemas dermatológicos, aplicables en cualquier zona corporal, y que llevan mayor concentración de pigmentos, y permiten una cobertura completa, inmediata y homogénea.

Además, son resistentes al agua, llevan factor de protección solar y permanecen inalterables durante una jornada completa.

 

 

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