factores que dañan la pielExisten innumerables agentes que pueden afectar la piel, en diversos grados y con distintas consecuencias: pueden hacerle perder elasticidad y firmeza, provocar la temprana aparición de arrugas y manchas, facilitar el desarrollo de las enfermedades más comunes de la piel (eccemas, psoriasis, acné), o ser un primer aviso de males mucho más graves, como el cáncer de piel.

A continuación se detallan los factores más importantes:

 

Factores deterioran para la piel

Los radicales libres La acción de los radicales libres, tanto externos como internos, resulta determinante para el deterioro de la piel. Se trata de micropartículas cuyas cargas negativa y positiva no se encuentran interiormente neutralizadas como la mayoría de las demás moléculas. La presencia, de uno o más electrones impares los vuelve inestables, por lo cual actúan en el organismo en busca de otros electrones para estabilizarse: así se provoca una cadena por la cual se alteran y dañan moléculas, por ejemplo, de proteínas, grasas y ADN.

La acción de los radicales libres se acelera con algunos agentes internos (infecciones, presencia de toxinas, déficit de vitaminas antioxidantes en la dieta) o externos (excesivo calor, radiación, tabaco, contaminación del aire, etcétera). En la piel, los radicales libres causan daños en las fibras de colágeno y elastina, e incentivan la aparición de arrugas y la pérdida de elasticidad.

Medicamentos Algunos medicamentos, consumidos en exceso, también pueden provocar efectos negativos en la piel. Los antibióticos, por ejemplo, pueden causar erupciones. Los anticonceptivos orales o las terapias de reemplazo hormonal, por su parte, suelen causar fotosensibilidad (en particular a la luz del sol) y, en consecuencia, generar problemas de pigmentación.

Alcohol El excesivo consumo de alcohol deshidrata, es decir que, al quitar humedad a las células del cuerpo, puede provocar signos de envejecimiento prematuro, como falta de humectación, piel escamosa y arrugas.

También causa reducción de los niveles de nutrientes vitales en el organismo, incluidas las vitaminas A, B y E, Y puede aumentar el daño de los radicales libres, afectando así la apariencia y la estructura de la piel.

Produce dilatación de los vasos sanguíneos y hasta puede llegar a interferir en la circulación e interrumpir la llegada de oxígeno a las células de la piel (lo que aumenta el riesgo de aparición de derrames o rosácea). Por último, como disminuye el apetito conduce a una nutrición pobre y a sus consecuentes efectos sobre la piel, que adquiere una apariencia cetrina y enfermiza.

No dormir lo necesario  Una mala noche se nota en la cara, pero en realidad la falta de sueño produce efectos adversos mucho más duraderos sobre la piel. Cuando dormimos, la actividad metabólica funciona al máximo, es decir que la división celular que regenera las células de la sangre aumenta en un 200-300 por ciento. Por eso se recomienda usar cremas específicas para la noche con el fin de que ayuden en este proceso de regeneración.

El proceso de envejecimiento Es común que, al cruzar la barrera de los 35 años, comiencen a aparecer arrugas y surcos en la piel, luego manchas y zonas más opacas y, más adelante, una evidente falta de elasticidad y firmeza. Todo esto tiene que ver con tres factores principales, propios del proceso de envejecimiento:

Deshidratación. Se produce por la reducción de las reservas de agua, y modificaciones en aminoácidos y proteínas, lo que genera una piel más apagada y menos luminosa.

Oxidación. Determina un proceso de destrucción del colágeno y la elastina debido a la acción de los radicales libres, que hacen que la epidermis pierda elasticidad y firmeza, que la piel no se regenere fácilmente y que aumenten las arrugas.

Renovación celular más lenta. Esto lleva a que el tejido de la epidermis se afine y se vuelva más frágil. La composición celular se torna más irregular, dando lugar a la aparición de manchas y cambios en la pigmentación.

El estrés La mayor parte de los cambios físicos relacionados con el estrés producen intensos efectos sobre la piel.

Los desarreglos hormonales asociados con los estados de tensión extrema causan el estrechamiento de los vasos sanguíneos y, en consecuencia, un déficit circulatorio que deja la piel reseca, escamosa y propensa a irritaciones. Se reduce el nivel de oxígeno en la corriente sanguínea, lo cual puede provocar que la piel se vuelva grisácea, cetrina y con líneas de tensión en la frente y alrededor de los ojos y la boca. Por otro lado, algunos problemas -como el eccema, la psoriasis y las erupciones cutáneas pueden empeorar en forma sustancial cuando se está bajo la presión del estrés.

El tabaco Fumar aumenta la actividad de los radicales libres y sus daños, además de reducir en el cuerpo los niveles de vitamina C, vitales para la salud y el aspecto de la piel. Como el tabaco perjudica la circulación, el cutis se vuelve cetrino y gris, o bien adquiere un aspecto grueso y curtido, semejante al de las personas que han estado muy expuestas al sol. El tabaco daña el colágeno y la elastina de la piel. Por otra parte, los fumadores presentan un mayor riesgo de desarrollar cáncer de piel.

 

 

Tratamientos que se pueden utilizar

Células madre Se encuentran en todos los organismos multicelulares, y poseen la capacidad de autorrenovarse, para generar más organismos del mismo tipo. Es por esto que tienen potencial para curar algunas enfermedades, ya que pueden incluso reemplazar células dañadas o enfermas. En el área cosmética se ha popularizado su uso como base para tratamientos de muchos tipos, con el fin de mejorar la apariencia de la piel y los tejidos. En particular, suelen aplicarse para disminuir las arrugas y, en algunos casos, eliminarlas por completo.

Dermocosmética A pesar de que el tiempo de regeneración de la piel es de 30 días, en algunos casos puede retrasarse por factores como la edad, el clima y el ritmo de vida en general. La aplicación de vitaminas y minerales suele ser también bastante efectiva para estimular la producción de nuevas células y liberar la piel de impurezas. Lo ideal es que sea un tratamiento no agresivo, que proporcione vitalidad al rostro.

Alimentación Si eres de las personas que les gusta irse por lo natural, también hay alternativas para ti. Alimentos como la alfalfa, las almendras, el aguacate y los vegetales crudos en general, ayudan en el proceso de regeneración de la piel. Si esto lo combinas con tratamientos suaves como cremas, mascarillas y un estilo de vida saludable, con el tiempo verás resultados favorables.

Cosmética en casa Hay tratamientos caseros de gran utilidad. Puedes exfoliar tu piel con avena una vez a la semana, y utilizar una mascarilla de miel y yogur que servirá de hidratante. Si necesitas abrir los poros para extraer algunos puntos negros, recuerda hacerlo con vapory tener mucho cuidado con la temperatura. El agua también puede generar quemaduras.

Vía: Remedios populares

 

 

Un comentario para “Factores que dañan la piel y tratamientos para evitarlo”

  • belkys zamora says:

    ESTA PUBLICACION ESTA BUENISIMA,,, bueno yo duermo mis ocho horas,,tomo mucha agua,,ah no fumo,,ni consumo bebidas alcoholicas

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