Las propiedades terapéuticas del agua son conocidas desde la antigüedad. Griegos, romanos y árabes, entre otros muchos pueblos, aprovecharon las virtudes de fuentes y manantiales, y los emplazamientos de sus baños o termas han sido visitados durante siglos.

En la actualidad, los beneficios de la hidroterapia o curación por el agua han sido ampliamente reconocidos por la medicina oficial. Se trata de una terapia sencilla.

Lo mejor, indudablemente, es acudir a un balneario o a la orilla del mar, pero también en el hogar podemos disfrutar de los efectos salutíferos del agua combinada con aceites esenciales, hierbas y flores, y crear nuestro propio balneario casero con un tipo de baño muy especial para cada día de la semana.

Calendario acuático
El cuarto de baño es una de las piezas más importantes de la casa. Mantenerlo en unas condiciones saludables sólo requiere de unas sencillas normas: luz abundante, a ser posible natural; buena ventilación para evitar la acumulación de humedad; en vez de pinturas tradicionales, que pueden contener sustancias tóxicas, utilizar las ecológicas, que hoy día son ya fáciles de encontrar y, por último, recordar que bajo ningún concepto debe haber una estufa eléctrica o un calentador en el suelo mientras alguien está bañándose.

Si no hay un sistema seguro de calefacción, caldear primero y retirar luego los aparatos eléctricos, nunca secarse el pelo descalzos y hacerlo mejor en una habitación seca. Las diferentes temperaturas del agua son importantes para lograr el efecto deseado. Los baños fríos son estimulantes y los calientes sedantes; estos últimos no superarán los 37° y no deben prolongarse durante más de diez minutos. El mejor momento para el baño es la noche, antes de ir a la cama y después de haber tomado una cena ligera. El cuerpo quedará preparado para el reposo y la piel absorberá durante el sueño los principios activos de las
sustancias añadidas al agua.

No conviene usar jabones ni aclarar la piel después del baño, por lo que la ducha limpiadora se tomará a la mañana siguiente. Es conveniente dormir con ropa de algodón o de fibras naturales, para que se produzca correctamente la absorción de las sustancias añadidas al agua. Debemos tener en cuenta que los aceites esenciales se echan en la bañera después de llenarla, ya que se descomponen con el calor y pierden rápidamente su potencia.

Las hierbas se introducen en una bolsita de algodón con cordones que se cuelga del grifo para que el chorro caliente caiga encima, aunque en ocasiones se verterá la infusión previamente elaborada. Una vez preparados todos estos elementos estaremos en disposición de sumergirnos plácidamente en nuestra terma particular.

 

Lunes: Baño de salud.
Para comenzar la semana en excelentes condiciones físicas lo mejor es tomar un baño de vapor que trabaja al mismo tiempo sobre la piel, provocando la sudoración y la eliminación de toxinas, y por vía interna, mediante la inhalación de los principios activos de las plantas. Para ello llenaremos la bañera con agua muy caliente, que debe ir cayendo sobre una bolsita de lino en la que se dispondrá una cucharadita de cada una de estas hierbas: pino, aquilea, eucalipto y manzanilla. Aspiraremos el vapor durante diez minutos y nos sumergiremos cuando el agua esté tibia.

 

Martes: Renacimiento
El martes puede ser un buen día para aprovechar los efectos de los remedios florales de Bach. Se encuentran en tiendas de productos naturales y basan su acción en las cualidades energéticas de determinadas flores y plantas. Aunque suelen emplearse por vía oral, diluidos en el agua del baño nos ayudarán a superar viejos temores y nos proporcionarán claridad espiritual y ánimos para llevar adelante las dificultades que nos pueda deparar la semana.

La dosis recomendada es de cuatro gotas por cada esencia: castaño rojo para disipar el temor, genciana contra la incertidumbre, manzano silvestre contra la tristeza, madreselva para estimular el interés y nogal para la firmeza. Este baño se tomará templado y se permanecerá en el agua hasta que se vaya enfriando.

 

Miércoles: Mágico.
Para adornar con un poco de misterio la mitad de la semana encenderemos tres velas de cera lila, que es el color correspondiente al miércoles. En un braserillo o recipiente de barro quemaremos la siguiente mezcla: una medida de incienso, una de polvo de verbena y una de polvo de sándalo. Añadiremos al agua tibia del baño un puñadito de hojas de romero y unas gotas de aceite esencial de albahaca, que es estimulante mental, inspirador y purificador. La mañana siguíente puede ser el momento indicado para empezar a tomar nota de nuestros sueños y analizar los mensajes del inconsciente. Seguro que encontraremos alguna sorpresa en nuestra vida onírica.

 

Jueves: Baño de belleza.
Para ir preparándonos de cara al fin de semana, aplicaremos primero arcilla (en crema o en polvo, diluida en un poco de agua con una cuchara de madera) por todo el cuerpo. Su efecto limpiador abrirá los poros y preparará la piel para absorber los efectos beneficiosos de los productos que incorporaremos al agua. Una vez eliminada la arcilla con una enérgica ducha, prepararemos un baño tibio al que se añadirán seis gotas de aceite esencial de jojoba -antioxidante, cicatrizante e hidratante- y un puñadito de pétalos de rosa, secos o frescos.

Mientras permanecemos «en remojo» untaremos el pelo con una crema a base de dos cucharadas de aceite de almendras, un aguacate machacado y dos cucharadas de vinagre de sidra. Podemos alternar esta modalidad con el denominado «baño de Cleopatra», que consiste en verter cuatro cucharadas de leche en polvo en la bañera mientras cae el agua caliente.

 

 

Viernes: Relajante.
Los aceites esenciales, obtenidos por un procedimiento de destilación que concentra los principios energéticos y aromáticos de las plantas, nos ayudarán a dejar atrás el ajetreo de la semana. Al agua templada, que relaja la tensión muscular y calma los nervios, le añadiremos dos gotas de cada uno de estos aceites: naranja, petit-grain y lavanda. Para que la relajación sea completa, agregaremos una taza de infusión elaborada con una cucharadita de hojas secas de valeriana, otra de melisa y otra de hojas de laurel trituradas.

 

Sábado: Afrodisíaco
Con la habitación caldeada e iluminada por velas blancas se procederá primero a un «baño de fuego», lo más apropiado para la revitalización energética de la pareja. En primer lugar verteremos un poco de alcohol en un pla-tito resistente al fuego y lo encenderemos con cuidado. Se acercarán las manos a la llama para captar el calor y luego se irán aplicando sobre todo el cuerpo del compañero, desde la cara hasta los pies, con el fin de ir soltando el calor sobre la piel.

Para perfumar el ambiente se calentarán, en un quemador para aceites, unas gotas de aceite esencial de jazmín, que es fuertemente afrodisíaco. En el agua caliente echaremos unas hojitas de verbena, dos gotas de aceite esencial de limón y cuatro de aceite esencial de canela, considerada como una especia yang que tiene al fuego por elemento. La canela estimula el corazón y la circulación y provoca un ligero aumento de temperatura, por lo que resulta muy indicada para encender los ánimos amorosos.

 

Domingo: Energético.
Terminados los días de asueto, la semana que se nos viene encima puede afrontarse con una dosis extra de energía con aires oceánicos. Al agua templada le añadiremos cuatro puñados de sal marina y unas tiras de algas secas. Estos elementos se pueden sustituir por un paquete de minerales del Mar Muerto, que se consiguen en tiendas especializadas. Conviene permanecer en la bañera durante diez o quince minutos y aclarar luego la piel con agua fresca.

 

 

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