La cartera es una pieza no solo práctica, donde puedes guardar de todo, sino también íntima, pues con echar un vistazo adentro se puede conocer la personalidad de su dueña. En ese constante ir y venir diario, con la cartera en el hombro, es bueno tomar ciertas precauciones para no perderse dentro del bolso:

Nunca la pongas en el piso. No porque creamos, como dice el dicho, “que se te irá la plata”, sino porque luego de ponerla en el piso yrecoger todo el sucio que hay allí, la colocarás sobre la mesa del comedor de tu casa o sobre tu cama o en la división de la cocina, y llevarás microbios y bacterias a esa área de tu hogar que debe mantenerse limpia.

Coloridas por dentro. Pensarás que cuando la cartera tiene un forro interior fucsia o crema es por pura elegancia, pero no, se trata de un lindo truco para que encuentres más fácilmente lo que guardas en tu bolso, y fue idea de Coco Chanel, que le puso forro rojo a sus carteras.

Pastillas, no gracias. No sucumbas a la tentación de tomar caramelos, chocolates o almendras confitadas en las fiestas para guardarlas en tu cartera. Toma solo lo que te llevarás a la boca en ese instante o correrás el riesgo de olvidarlo allí, para un día encontrar tu billetera pegajosa o un nido de hormigas, o peor aún, descubrir una cucaracha cerca de tu móvil.

Elimina los papelitos sueltos. Las carteras de las mujeres son como el arca de Noé, allí todo cabe, sobre todo los papeles que pueden doblarse de infinitas maneras para entrar en cualquier lugar. Así tu bolso se va convirtiendo en un desordenado cajón de escritorio y si alguien te pilla buscando entre papelitos, no lucirás nada glamu-rosa. Para solucionarlo lleva siempre un sobre de papel o de plástico donde guardar todo papel que te entreguen, desde los del cajero automático hasta exámenes médicos.

Sacúdela, Cada vez que cambies de cartera, asegúrate de sacarle a la que ya no usarás todo lo que tiene adentro, porque si solo pasas algunas cosas y no todas, terminarás con dos, tres, cuatro carteras llenas de checheritos. Luego extiende su forro interior para quitarle la mayor cantidad de suciedad que puedas. Asimismo, antes de regalar o tirar cualquier cartera, revisa bien su interior, no vaya a ser que olvides algo adentro.

Cuidado con lo que se derrite. Aquellos cosméticos que lleves en tu cartera debes escogerlos con cuidado, pues algunos bajo los efectos del calor se derriten y crean pegotes en tu cartera. Por ejemplo, prefiere los cosméticos en polvo a los cremosos, igual prefiere el labial en barra y los brillos cremosos que se aplican con brocha, en lugar de los líquidos que se aplican apretando el envase o en roll-on (con el calor se derriten más y se salen de su estuche).

Pregúntate...
¿De veras podrás llevar esa cartera de correas cortas agarrada de la mano al mismo tiempo que empujas el coche de tu bebé y llevas las compras? ¿No sería mejor una de tiras largas que puedas guindar de tu hombro?

Nunca lleves una cartera de noche si en ella no cabe, a la vez: el celular, las llaves del carro, las llaves de la casa, dinero (aunque sea dos billetes enrollados) y cuatro tarjetas (clave, crédito, carné de seguro médico privado y cédula o licencia de conducir), y un labial en miniatura.

 

 

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