Lo más importante para disfrutar de un buen baño relajante es disponer de tiempo. Elige un momento del día tranquilo y asegúrate de que no tendrás interrupciones.

Por supuesto, desconecta el móvil y dile a los tuyos que no estás para nadie durante como mínimo media hora. Un baño relajante es todo un ritual. Así que prepara bien el espacio. Ilumina el cuarto de baño con unas cuantas velas (las hay perfumadas con aceites esenciales naturales), pon una música suave y empieza a llenar la bañera.

La temperatura ideal del agua debe oscilar entre los 30y 32 °C. Es importante acertar con la temperatura, pues el agua caliente y el vapor que genera hacen que los poros de nuestra piel se abran y estén más receptivos a las propiedades terapéuticas y curativas de las plantas utilizadas. Procuraremos usar jabones y productos elaborados de forma natural, a base de todo tipo de plantas o frutas.

Cuando están combinados con aceites esenciales puros, ofrecen ventajas adicionales: la lavanda es muy buena para la piel, el árbol del té es bactericida y el limón levanta el ánimo. Entre los jabones más beneficio¬sos para la piel, deliciosamente perfumados con extractos de hierbas, flores, especias y maderas cabe destacar el jabón de Marsella, el Bonne Mere y el jabón de miel.

A continuación, añade aceites esenciales a base de plantas aromáticas y medi¬cinales. Aquí tienes una breve guía de los aceites naturales más recomendables:
■ Aceite de menta. Estimula, refresca y calma.
■ Aceite de eucalipto. Estimula y es balsámico.
■ Aceite de lavanda. Relaja y tonifica.
■ Aceite de romero. Relaja, desinfecta y cura.
■ Aceite de pino. Relaja y es muy apropiado para personas aquejadas de reumatismo.

También puedes preparar una infusión de manzanilla, menta o valeriana y diluirla en la bañera, o en su defecto, un puñado de sal gorda. La lavanda, la mejorana, los pétalos de rosa y las hojas de pino también son excelentes infusiones para añadir al agua caliente del baño.

Una vez hayas preparado el baño, sumérgete en el agua caliente y simplemente relájate. Intenta poner la mente en blanco, si alguna preocupación te aborda, simplemente déjala pasar. Al cabo de 5 o 10 minutos realiza un suave masaje por todo el cuerpo con un buen guante de crin o una esponja natural.

Las esponjas naturales purifican la piel de forma suave y relajante. Lo ideal sería que fueran ecológicas, lavadas en agua marina, remojadas para quitarles todas las impurezas y limpiadas y secadas al sol. Son adecuadas para todo tipo de pieles, incluida la infantil. También puedes añadir alguna sal de baño elaborada con plantas medicinales. Aquí tienes unas cuantas ideas:

Sal de baño de jazmín, salvia y lavanda
Para elaborarla necesitarás los siguientes ingredientes:
300 g de sal fina
150 g de sal gorda
5 gotas de esencia de jazmín
2 gotas de esencia de lavanda
2 gotas de esencia de salvia.

Coloca la sal fina y la gorda en un recipiente y mezcla bien. Luego, mezcla las esencias de jazmín, de lavanda y salvia. Añade, poco a poco, esta mezcla aceitosa a la sal, removiendo constantemente hasta que la sal quede muy bien impreg nada. Se recomienda guardar esta preparación en un tarro y añadir al agua caliente justo antes de entrar en la bañera.

Sal de baño tonificante
Ingredientes
Sal marina,
Milenrama
Salvia
Esencia de romero
Esencia de pino
Esencia de menta
Castaño de India

Añade al agua caliente del baño la sal marina, la milenrama, la salvia, el romero y el castaño de india y finalmente agrega las esencias de pino, romero y menta. Sumérgete en el agua durante 15 minutos y termina con una ducha, alternando agua caliente y fría.

Sal de baño sedante
Ideal para tomar un baño justo antes de irno a la cama
Ingredientes
Sal marina
Romero
Mejorana
Manzanilla
Espino albar
Esencia de azahar.

Añade al agua caliente de la bañera la sal marina, las hierbas trituradas de romero, mejorana, manzanilla y espino albar. Finalmente, incorpora 50 gotas de esencia de azahar.

Cuando hayas terminado el masaje date una estimulante ducha fría de forma ascendente, es decir, empezando por los pies. Recuerda que los baños relajantes nunca deben exceder de 15 minutos, de lo contrario el agua caliente resecará tu piel en exceso. Por cierto, si tienes la piel seca, prueba de añadir copos o salvado de avena al agua caliente y ya verás cómo notas su efecto hidratante y suavizador sobre la piel.

 

 

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