limpieza facialEl agua   únicamente  remueve un pequeño porcentaje del polvo y el aceite acumulados en la piel durante el día, por ello es importante usar un limpiador.

La clave es encontrar el adecuado para las necesidades de tu piel, ya que como sucede con las cremas hidratantes, no usarías una que no fuera específica para tu tipo de cutis.

Los ingredientes de los limpiadores reaccionan con el agua para formar una emulsión que remueve toxinas y contaminantes, así como las células muertas que le dan al rostro un aspecto opaco.

Por lo tanto, éste es ei primer paso de tu régimen de belleza y si no se hace bien, no se alcanzarán por completo los beneficios de los demás productos

Tipos de limpiadores

Geles. Son ideales para las pieles grasas y con acné, así como para las mujeres que usan un maquillaje más pesado. Se enjuagan fácilmente y no dejan prácticamente ningún residuo.

Aceites. Recomendables para las pieles secas, pues dejan una sensación suave. Algunos expertos los recomiendan también para las pieles grasas, pero otros opinan que este tipo de productos no remueven bien las bacterias que están en la superficie del cutis.

Lociones, cremas y leches. Estas formulaciones pueden dejar residuos o una capa de producto sobre el cutis, lo que las hace aconsejables para pieles maduras o secas. Si los utilizas regularmente, es necesario hacerte una exfoliación ligera cuando menos dos veces a la semana.

Limpieza en cinco  pasos

Sigue este proceso cada vez que te laves la cara, para asegurarte de que quede perfectamente limpia.

Paso #1: Remueve el exceso de maquillaje. Para ello, puedes valerte de un pañuelo desechable.

Paso#2: Ajusta la temperatura del agua a tibia. Es mejor lavarse la cara con agua tibia, en lugar de fría, ya que suaviza la piel, favoreciendo la remoción de la suciedad y la exfoliación. Si está demasiado caliente, puede quemar la piel y romper pequeños capilares, mientras que si está demasiado fría, evita que los poros se abran y deja tensa la dermis.

Paso #3: Limpia con movimientos circulares, sin tallan por lo menos durante 30 segundos. Evita estirar o jalar la piel para no maltratarla. En cambio, utiliza las yemas de tus dedos para masajear el limpiador, déjalo actuar por 2 minutos.

Paso #4: Enjuaga perfectamente. Utiliza una toalla o un algodón saturado de agua para remover hasta el último residuo de limpiador; ya que los restos de este producto resecan la piel.

Paso #5: Sécate suavemente, con una toalla limpia. Hazlo sin frotar; porque esto irrita y maltrata tu cutis.

 

 

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