En un mundo ideal, todas las piezas “de nuestra talla” nos quedarían perfectas. Sin embargo, la realidad es otra. Encontramos un traje que se amolda bien en el área de los muslos, pero queda ancho en el busto, o el pantalón con un entalle cómodo en las caderas, pero ancho de cintura.

Esto se debe al sistema de tallas, que son las medidas del cuerpo promedio de una mujer o un hombre en un área territorial específica. Esto significa que el cuerpo de las mujeres en el país de donde viene la marca influenciará en cómo nos quedará la pieza.

La ropa estadounidense se caracteriza por correr grande, mientras que la europea entalla mejor a mujeres con pocas curvas; la ropa de marcas chinas corre pequeña tanto de largo como de ancho. Por lo tanto, si somos de México la ropa de marcas chinas habrá que alterar la ropa para lograr que se ajuste; igual sucede si somos de España y la ropa es de marca norteamericana.

Frases como “mejor lo dejo así” o “eso no se va a notar” suelen ser la respuesta al proponer llevar la pieza a una modistería o sastrería para algún ajuste. No obstante, una pieza bien entallada resalta las mejores partes del cuerpo y disimula aquellas que no gustan tanto, y así puedes transformar una prenda común y corriente en una extraordinaria.

Una inversión, no un lujo. Para empezar, deberás aprender a diferenciar las piezas que valen la pena ser ajustadas de las que no. Pregúntate ¿qué tanto utilizaré la pieza?, ¿encajará con el resto de mi guardarropa?, ¿entallarla costará más que la prenda en sí?, ¿la calidad es lo suficientemente buena como para hacer la inversión?

Con este pequeño interrogatorio sabrás si la alteración será un gasto o una inversión. Sin embargo, ten en cuenta que ciertos ajustes son casi inevitables, como, por ejemplo, el arreglo de la basta de un pantalón o la manga de un saco. Por esto es recomendable que conozcas el costo aproximado de los ajustes que realizas frecuentemente.

Detecta ciertas dificultades que podría tener la persona al momento de arreglar la pieza y que, por lo tanto, elevarían el precio del ajuste. Por ejemplo, una tela delicada que puede desgarrarse fácilmente, detalles en encaje, pedrería y/o bordados que deben moverse de lugar, y forros internos que implicarían desar¬mar la prenda para poder realizar el cambio correctamente. Todo este proceso de análisis se debe dar en el vestidor de la tienda, justo en el momento en que estás decidiendo si te llevas o no la prenda. Y es que si ésta no se ajusta a tu cuerpo y no vale la pena entallarla, lo mejor es no comprarla.

Sé realista. Solo con magia sería posible transformar un vestido talla 14 en uno talla 8. El intento no solamente será costoso, sino que la pieza se deformará, más si lleva estampados o detalles que se aprecian mejor en su tamaño original.

¡Me la llevo! ¿Y ahora? Algunos almacenes cuentan con servicio de modistería y sastrería, en la mayoría de los casos sin costo adicional. Este servicio es conveniente ya que no tendrás que llevar la pieza a ningún lado.

Encontrar una buena modistería o sastrería no es fácil y puede tomar varios intentos fallidos. Realiza la famosa “prueba de fuego”: lleva una pieza que no necesitas para una fecha precisa o que no tenga mucho valor económico y/o sentimental, a entallar a un local que te hayan recomendado.

Si terminas satisfecha con el trabajo realizado y consideras que la relación calidad-precio es correcta, has encontrado el lugar indicado.

Aparte de la calidad del trabajo, busca unabuena atención y servicio. La persona que te realizará los ajustes debe ser paciente y amable, por ejemplo, para hacerte entender de una forma agradable que en ocasiones lo que deseas no es posible o que puede salir un poco más costoso de lo esperado.

También debe ser puntual en la entrega. Toma en cuenta que hay épocas en que el trabajo tomará más de lo usual porque hay sobrecarga de trabajo en las sastrerías, como el mes previo al comienzo de las clases, cuando miles de chicos envían a entallar sus uniformes escolares.

Fíjate en la presentación final de la prenda, puede que la hayas llevado apachurrada en un cartucho, pero esto no significa que tenga que regresar así a tus manos; debe ser devuelta en gancho, y si es posible planchada.

Antes de salir del lugar, pruébate la pieza, camina con ella y mírate en el espejo, solo de esta forma comprobarás que te entalla perfectamente bien. Por último, corrige sin temor. Si algo no te gusta o alguna parte de la prenda te incomoda, hazlo saber. El objetivo de este proceso es que al final te sientas satisfecha con la inversión que acabas de hacer.

 

 

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