La mamoplastia consiste en una intervención quirúrgica destinada a aumentar el tamaño del busto.

Muchas mujeres desean realizarse este tipo de cirugía para corregir asimetrías mamarias congénitas, descolgamientos en el seno debido al embarazo o simplemente por razones estéticas para mejorar el tamaño o la forma del busto.

La forma en que se realiza esta cirugía
Esta intervención se inicia con una incisión en una zona poco visible: a nivel de la axila, debajo del busto o submamaria, y en las areolas del pezón. Luego, se colocan los implantes o prótesis, que se pueden situar en diferentes partes: debajo de la propia glándula, debajo del músculo pectoral, o debajo de la fascia del busto.

Siempre se conserva la glándula propia. Tras ella se dejan unos tubos de drenaje durante unos días, para evitar la acumulación de líquidos e infecciones. La intervención suele durar una o dos hora.

Puntos para analizar
Resulta conveniente, antes de tomar la decisión sobre la realización de una mamoplastia hablar claramente con el cirujano plástico sobre los siguientes puntos:

Determinar el mejor tamaño para el busto. Es necesario tener una discusión detallada con respecto al tamaño con el que le gustaría que quedaran las mamas. Es necesario ser realista. Si su estructura es pequeña y ya tiene mamas pequeños, piénselo dos veces antes de elegir un tamaño de copa D.

Verificar la salud del busto Asegurarse de que el médico examine la presencia de quistes en el busto, lo cual podría, requerir tratamiento en el futuro. Será difícil para él tratar las mamas luego de que el implante haya sido colocado.

Preguntar sobre la posibilidad de contracturas (cápsula del tejido cicatrizal que se forma alrededor de cualquier implante que podríacontraerse y volverse tan dura cómo la madera) sobre el lugar donde quedarán las cicatrices.

Preguntar si las incisiones interferirán con proceso de amamantar o la sensación de los pezones.

Si se ha tomado la decisión de realizarse una mamoplastia, es necesario hacer preparativos para quedar libre del trabajo por lo menos 15 días. No se debe intentar conducir un automóvil durante dos semanas completas y evitar los levantamientos de pesas por alrededor de cuatro semanas. Se deberá usar un sostén día y noche para que apoye y ayude a sanar.

Posibles complicaciones después de la intervención

  • Las prótesis pueden romperse y salir su contenido, lo que suele requerir el recambio de la misma. Si son de suero, éste se reabsorberá por el organismo, pero la prótesis se desinflará. Si son de silicona, salga o no ésta, habrá que reemplazarla nuevamente.
  • Las prótesis, después de la cirugía, pueden quedar con asimetrías o desplazamiento de las mismas.
  • La acumulación de depósitos de calcio con pérdida de sensibilidad del pezón.
  • La galactorrea (salida de leche por el pezón) y la atrofia glandular son otros de los problemas que pueden ocurrir.

Es importante señalar que los implantes no duran de por vida, puede ser necesario cambiarlos. Conviene revisarlos cada dos o tres años.

Igualmente, es necesario aclarar que no existe evidencia que la mamoplastia represente un aumento de riesgo de cáncer. Se debe seguir las mismas pautas preventivas que si no se tuviese una prótesis puesta.

A la hora de plantearse realizar una mamoplastia, es importante valorar la estabilidad, tanto emocional como fisiológica, pues en el caso de la cirugía para descolgamientos, tras un nuevo embarazo éstos pueden reproducirse.

En otras palabras, se debe poner en la balanza, las necesidades y las expectativas que uno tiene, para poder saber a lo que nos enfrentamos y lo que podemos esperar de ello.

 

 

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