Para poder aplicar el limpiador, el humectante, crema nutritiva o mascarilla adecuada, es necesario reconocer el tipo de cutis (normal, grasosa, seca o mixta) que se tiene. A continuación se presenta una guía sencilla para reconocer cada una de ellas.

• Normal
Es suave y tiene brillo natural. Es poco frecuente y es el tipo de piel que todo el mundo quisiera tener por su equilibrio perfecto. Muestra un poro fino, un aspecto radiante, se conserva tersa e hidratada por sí misma y no necesita de muchos cuidados.

• Grasosa
Es muy frecuente durante la juventud debido a que las hormonas aumentan la producción de grasa. El cutis tiene un aspecto brillante, especialmente en la zona T; los poros son visibles y, a menudo, se observan granos, espinillas y manchas, por esta razón, la piel exige limpieza y buenos hábitos alimentarios.

• Seca
Esta cíase tiene un aspecto estupendo durante la juventud; muestra un cutis de porcelana gracias al poro pequeño y cerrado, a su falta de granitos y tiene apariencia tersa. Con el paso de los años puede verse escamosa, tirante y opaca; además, resalta las arrugas. Para su cuidado es importante hidratarla con crema protectoras.

• Mixta
Es quizás el cutis más frecuente, grasoso en la zona T (frente, nariz, y mentón) y seco en las mejillas. Es conveniente bañarlo con agua fría, pues la caliente estimula las glándulas sebáceas. Puede ser rojo o rosado; presenta ruptura de los capilares, alergias y, además, se resiente con los cambios climáticos.

• Sensible
Reacciona ante cualquier agente, sea un cosmético, el estrés, los cambios de clima e incluso, una limpieza excesiva. A menudo se siente tirante, irritada y causa molestias. También puede presentar alergias, enrojecimiento o pigmentación.

 

 

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