Hay un sujetador para cada ocasión (uno para hacer deporte, para uso diario, para fiestas especiales, durante el embarazo, durante la lactancia, para estar por casa), pero todos deben tener en común que sujeten bien el pecho sin apretarlo, levantarlo ni tampoco constreñirlo.

En otras palabras, la función del sujetador es mantener el pecho en su sitio y evitar que se balancee demasiado al moverse, lo que podría provocar pequeños desgarros en los tejidos y, por lo tanto, que el pecho caiga prematuramente.

Es importante comprender que un sujetador para estar por casa no tiene por qué ser un sujetador viejo. Éste puede resultar muy incómodo e incluso puede causar problemas de espalda o de piel. Por lo tanto, es mejor deshacerse de él.

 

Qué tomar en cuenta a la hora de comprar un sujetador?
Al momento de adquirir uno, se debe recurrir a una corsetería para calcular la talla. Ésta depende del contorno del tórax y del tamaño del pecho. También es necesario tomar en cuenta un cambio de peso, un embarazo, la lactancia y el paso del tiempo. Durante el ciclo menstrual también hay variaciones significativas del tamaño de éstas, por lo que puede ser una buena idea tener un sujetador un poco más holgado para que el pecho no quede aprisionado si se hincha.

Es necesario observar que el sujetador:

  • Tenga los tirantes ajustables y no demasiado delgados ni tensos para no lastimar la piel ni causar tensión muscular a la altura del hombro.
  • Posea los laterales y la tira de la espalda anchos para que la tensión se reparta de forma armoniosa.
  • Mantenga firme la base del pecho para asegurar la relajación de la piel y limitar los movimientos hacia abajo.
  • No debe subir, ni separar ni juntar los pechos.

Para saber si las cazoletas se ajustan al pecho, es necesario moverse: inclínase hacia delante y observa si el seno se mueve. Si es así, no es la talla.

También se debe subir los brazos para comprobar que el sujetador se queda en su sitio. Si el sujetador sube hacia arriba, es que no se ajusta al perímetro.

 

Soluciones para algunos problemas
Problema #1: El sujetador deja marcas en la piel
Solución: Si las marcas no están en la zona baja y no desaparecen al cabo de unos veinte minutos de haberse quitado el sostén, se lleva un sujetador que no se ajusta a las formas o es demasiado pequeño. También puede ser que el tejido irrite la piel.

Problema #2: El cierre de la espalda se sube
Solución: Lo más probable es que este sujetador queda grande en cuanto a su contorno. Puede ser que la copa sea de la talla, por lo que entonces se deberá escoger una talla menos de contorno.

Problema #3: Parte del pecho sobresale, apretado por las copas
Solución: La copa es demasiado pequeña. Si se lleva un sujetador de media copa puede dar la sensación de que el pecho no queda tan recogido, pero en ningún caso debe asomar como si estuviera comprimido.

Problema #4: Los tirantes se caen
Solución: Es necesario usar sujetadores con tirantes ajustables que se puedan alargar o acortar para que ni hagan daño ni se caigan.

Problema #5: Cuando levanta kos brazos el sujetador sube
Solución: Es demasiado grande, se requiere probar con una talla menos. Quizás también se tenga un problema con las copas.

Problema #6: Se te irrita la zona de debajo del pecho
Solución: Seguramente ni la forma del sujetador es la más indicada ni la fibra que lo compone es adecuada. Se debe probar con alguna fibra natural o con alguna microfibra de última generación, que permiten la transpiración natural y son muy flexibles y suaves.

Problema #7: Las copas están arrugadas
Quizás la copa es demasiado grande o tiene una forma demasiado redondeada. Se puede probar con otra forma de copa o, si suele tener problemas de adaptación, por tejidos stretch, que ajustan mucho mejor.

 

 

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