A quien no le ha pasado que ha ido a una tienda, se ha comprado un cosmético (lápiz labial, rimel, etc.) y cuando llega a casa, se lo prueba y no le gusta cómo le queda en su rostro.

Es allí cuando comienza los arrepentimientos y si el producto resultó costoso, el malestar por la compra es mucho más intenso.

Entonces surge la siguiente interrongante: ¿Qué se puede hacer para evitar esta situación?

Existen una serie de consejos que nos permite adquirir maquillajes y otros productos de belleza de forma atinada. Veamos cuáles son:

Probar los productos cosméticos Es necesario probar el maquillaje en su cara, es allí donde va a usarlo. Aunque por higiene se suele probar el maquillaje en la muñeca, no todas las personas tienen el mismo color de tez que en sus manos. Siempre salga a la luz natural, bajo el sol, para ver cómo le queda. No luce igual bajo los focos de la tienda.

Llevar un algodón o toallitas desechables Si va a estar probando el maquillaje que toca todo el mundo, se recomienda llevar su propio algodón, pañuelos desechables y un removedor para limpiarse después de hacer las pruebas.

No aceptar presiones. Es bueno probar colores, pero si no le convencen no lo compre, no importa cuan bien diga la demostradora que le queda. Tampoco se sienta presionada por comprar enseguida. Al final usted es quien va a usar el cosmético.

Comprar la versión más pequeña. Si está experimentando con un producto, y especialmente si este es caro, compre la presentación más pequeña. En caso de que no le guste habrá perdido menos.

Fijarse en la consejera Pruebe pedir ayuda a una vendedora cuya piel y maquillaje le agrade a usted. Una consejera con su mismo tipo de piel o cercana a su edad, cuyo maquillaje le guste, probablemente le pueda dar una recomendación más acertada. Pregúntese: ¿quiero verme maquillada como esta persona?

Captar un buen consejo. Si siente que la vendedora la presiona para que compre productos que no necesita, por ejemplo antiarrugas a los 25 años, dude. Igual, es fácil notar cuándo la persona actúa de buena fe y le da buena orientación: por ejemplo, la especialista que además de recomendarle el producto le sugiere también tomar más agua y empezar a usar bloqueador solar, aunque no esté entre los productos que vende ella.

Investigar Existen muchos sitios en la Internet que ofrecen reseñas de consumidores sobre diferentes productos de maquillaje y cremas del cuidado de la piel. Esa es una buena manera de saber más sobre los productos. Hable con sus amigas o compañeras que tienen una piel parecida a la suya y que parecen haber encontrado productos que le quedan bien. Aunque los cosméticos no funcionan igual en todas las pieles, estas personas pueden sugerirle marcas.

No caer en la tentación No piense que el producto más caro es necesariamente el mejor. No compre toda la línea de un producto que va a usar por primera vez. Tome esto en cuenta cuando, por ejemplo, se le acabó la crema limpiadora, pero todavía tiene tónico e hidratante. Gaste lo que tiene en casa, y vaya probando si esa nueva crema le gusta.

Pedir muestras. Que no le averguence pedir una muestra de producto. Más que un regalo por la compra, esos sobrecitos están hechos para que conozca el producto y decida si le convence. Parte importante del trabajo de las vendedoras es justo distribuir esas muestras. Usted no las está molestando por pedirlas

Pedir ayuda especializada Si el problema es acné u otra complicación más seria, no espere obtener la respuesta en un mostrador de belleza. Consulte con su dermatólogo, quien también puede orientarle sobre productos del cuidado de la piel.

Aprovechar las rebajas Cerca de Navidad las tiendas de cosméticos ofrecen descuentos en maquillaje. Es un buen momento para comprar, pero mal momento para probarse maquillaje pues las demostradoras están muy ocupadas para atenderle. El consejo es ir y probar el maquillaje un día en que no estén de oferta, y cuando llegue la hora de los descuentos, compre lo que ya sabe que necesita o le gusta.

 

 

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